El bacalao por el mundo

Próxima parada: Portugal

Como sabes, cada mes elegimos un país y te contamos tantas cosas sobre el bacalao en ese lugar como sepamos: curiosidades, anécdotas o las recetas típicas. Anteriormente (y como no podía ser de otra forma tratándose del primer artículo) elegimos España pero ahora que ya hemos cocinado en casa, ¿qué te parece si viajamos a nuestro vecino, Portugal?

Portugal es, como sabemos todos, el país del bacalao. Es tal el nivel de consumo y popularidad, que según se dice, los portugueses cuentan en sus cocinas con más de mil formas diferentes de cocinar este pescado. ¿Tú también quieres saber de dónde viene esta pasión por el bacalao en Portugal?

¡Te lo contamos!

Un pescado con historia

De siempre, el bacalao ha estado muy ligado a Portugal, algo que despierta mucha curiosidad, pues no es uno de los países de los que procede esta especie. Islandia o Noruega son lugares de los que los portugueses importan el bacalao por lo que, como siempre y detrás de todo hecho, hay una historia.

En pleno siglo XIV nada estaba más de moda que las expediciones en barco y una vez de vuelta, traer productos contigo. Fue así como los portugueses encontraron, en uno de estos viajes, bacalao cerca de las costas de Canadá (por entonces conocida como Terranova). Una vez encontrado, lo salaban para que aguantara durante todo el camino y lo traían para Portugal. 

De esta forma, Portugal firmaría un tratado con Inglaterra en el que los primeros se comprometían a darles producto a cambio de la protección de los segundos en el mar; a pesar de que este acuerdo se rompió en numerosas ocasiones y hoy solo representa el 5% del bacalao consumido en Inglaterra, llegaron a alcanzar el 50%.

Bacalao: salud y religión 

El fiel amigo del portugués

Al igual que ocurre en España, en Portugal también se consume mucho bacalao en fechas tan señaladas como la navidad; de ahí que sea conocido entre los portugueses como “el fiel amigo”. De cualquier forma, este éxito tiene sus motivos:

Para que un producto encaje y se popularizara por aquellas fechas, no bastaba solo con ser un premio traído de un viaje; el bacalao ofrecía dos motivos claves para la sociedad del momento: era sano y permitía respetar tanto los ayunos como la no ingesta de carne para los católicos en las temporadas que así lo ordenaba su calendario.

Por un lado y como comentábamos, la salud. El bacalao es un pescado que se mantenía en buenas condiciones durante días, lo que permitía a los habitantes de interior comer pescado en más ocasiones y además (y gracias a sus nutrientes), suplía las carencias alimenticias a un precio muy asequible. Es decir, el bacalao se convirtió en un alimento sano, al alcance de cualquiera.Del mismo modo y teniendo en cuenta la época, el bacalao encajaba muy bien con el estilo de vida de la sociedad que, como podemos imaginar, seguía la doctrina de la iglesia católica. Como en la actualidad, esta religión contaba con periodos de ayuno y de prohibición de ingesta de carne por lo que el bacalao se convirtió en un sustituto perfecto; su aporte de nutrientes y su facilidad para ser guisado se hicieron con la sociedad de aquel entonces.

Las recetas más populares

Dentro de los platos más típicos de la cocina portuguesa, encontramos los bolinhos (algo parecido a nuestras croquetas), el bacalao con nata (una especie de lasaña), Bacalhau à Brás (bacalao con patatas, cebolla, huevo y aceite de oliva) y el Bacalhau à Agarvia (parecido al anterior, se consumía en casas humildes y ahora, se ha popularizado también en la alta cocina).

El bacalao à brás

Para cocinar este plato tan típico que, por cierto, está delicioso, vas a necesitar:

  • 500 gr de bacalao 
  • 1 cebolla grande
  • 4 dientes de ajo
  • 1 patata grande
  • 2 huevos
  • 1 lata pequeña de aceitunas negras
  • Perejil
  • Pimienta negra
  • Aceite de oliva

A continuación te dejamos los pasos a seguir: 

  1. Corta las patatas en paja.
  2. Pica muy finos los dientes de ajo y el perejil.
  3. Corta en juliana la cebolla y en trozos pequeños las aceitunas.
  4. Quita la piel del bacalao y las espinas que puedas encontrar.
  5. Fríe las patatas.
  6. Sofríe a parte el ajo y la cebolla hasta que queden dorados.
  7. En la sartén anterior añade el bacalao, el perejil y un toque de pimienta negra.
  8. Una vez cocinado, baja el fuego y añade las aceitunas y las patatas.
  9. Coloca toda la mezcla en un recipiente de horno, rompe dos huevos encima y mételo en el horno; lo más importante es que no se sequen las yemas.
  10. Remueve y emplata.

¡A disfrutar!

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